Restricciones por COVID-19 agravaron epidemia de tuberculosis

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

Las medidas de restricción implementadas durante los años más críticos de la pandemia de COVID-19 se asociaron con al menos medio millón de muertes adicionales por tuberculosis que, bajo condiciones normales, no se habrían producido.

Este hallazgo se desprende del Informe Global de Tuberculosis de 2023, presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe proporciona datos actualizados sobre prevención, diagnóstico, tratamiento, mortalidad y avances médicos relacionados con la tuberculosis

En 2022, esta enfermedad fue la segunda causa mundial de muerte por un solo agente infeccioso, superada únicamente por el coronavirus, y provocó casi el doble de fallecimientos que el VIH, reporta el diario español El país.

Impacto más allá de la pandemia

Desde que el coronavirus se declaró como una emergencia sanitaria global en marzo de 2020, sus efectos directos, como las casi 15 millones de muertes a nivel mundial en dos años, así como sus repercusiones indirectas, han sido muchos. Las restricciones a la movilidad humana y de mercancías han llevado a problemas como la falta de diagnóstico y tratamiento adecuado para millones de personas en todo el mundo.

Las personas con tuberculosis también se vieron afectadas, ya que no pudieron acceder a servicios de salud, lo que resultó en una disminución aparente de los casos y las muertes. Sin embargo, desde el principio, organizaciones de salud, lideradas por la OMS, advirtieron que esta disminución podría atribuirse a un probable infradiagnóstico debido a las dificultades generadas por la pandemia.

A medida que la situación de la COVID-19 ha disminuido, los datos se han actualizado con mayor precisión. En 2022, se observó una recuperación significativa a nivel mundial en el número de personas con tuberculosis diagnosticadas y tratadas, alcanzando la cifra más alta registrada desde que la OMS comenzó a monitorear la infección en 1995, superando incluso los niveles precovid.

Sin embargo, se estima que las interrupciones relacionadas con la COVID-19 han causado casi medio millón de muertes adicionales por tuberculosis en los tres años comprendidos entre 2020 y 2022, en comparación con las tendencias previas a la pandemia.

Aunque el infradiagnóstico sigue siendo un problema, con aproximadamente 10.6 millones de personas que desarrollaron tuberculosis en 2022, existe una perspectiva optimista de que la tendencia puede revertirse en 2023 o 2024. Además, se ha logrado cierto progreso en el desarrollo de tratamientos, herramientas de diagnóstico y vacunas, según la directora del Programa Mundial de Tuberculosis de la OMS, Tereza Kasaeva.

A pesar de estos avances, en 2022, la tuberculosis causó 1.3 millones de muertes, casi al nivel de antes de la pandemia, y se estima que las interrupciones relacionadas con la COVID-19 han contribuido significativamente a este aumento de muertes en el periodo 2020-2022. 

La tuberculosis multirresistente a los medicamentos sigue siendo una preocupación, ya que afectó a 410,000 personas en 2022, y solo dos de cada cinco personas pudieron acceder al tratamiento.

La carga de la enfermedad

La tuberculosis sigue representando una carga económica catastrófica para aproximadamente la mitad de las personas afectadas y sus familias, con costos médicos directos e indirectos que pueden alcanzar hasta el 20% de los ingresos anuales de un hogar.

Los datos presentados revelan que los objetivos establecidos en la Estrategia “Terminar con la tuberculosis” de la OMS en 2015, integrada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), están lejos de alcanzarse. Aunque se ha observado una disminución en las muertes y la incidencia, los descensos son inferiores a las metas establecidas. La financiación sigue siendo un desafío, ya que en 2022 no se alcanzó ni la mitad de los fondos estimados como necesarios para los servicios de diagnóstico, tratamiento y prevención.

Para abordar de forma efectiva la tuberculosis, la OMS insta a un avance más rápido hacia la cobertura sanitaria universal, mejoras en los niveles de protección social y la recopilación de nuevos datos para estimaciones más precisas sobre las causas de muerte. Aunque se ha avanzado en el desarrollo de diagnósticos, fármacos y vacunas, la falta de financiación sigue siendo un obstáculo para la investigación en estos campos, según Kasaeva. En este contexto, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, hace un llamado a un compromiso adicional para poner fin a la tuberculosis y destaca la oportunidad histórica de poner fin a esta enfermedad.

La tuberculosis es una infección que afecta de manera especial a las personas que viven con VIH. Si no te has hecho una prueba de detección, en AHF Perú las hacemos gratis. Acércate a nuestras oficinas en o escríbenos por WhatsApp.